miércoles, 13 de noviembre de 2013

raudo # 50

Así que los doctorandos, o tesinandos (o, de hecho, ya doctores), tienen la tácita obligación, después de la defensa de su tesis, de invitar a comer ese mismo día a los catedráticos y profesores que acaban de valorar (sobresaliente, notable, cum laude) su trabajo de varios años, me dicen; y olé.

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