martes, 1 de septiembre de 2009

Invitación al The Guardian Hay Festival Segovia

The Guardian HAY FESTIVAL Segovia 24-27 Septiembre 2009

De mi mayor consideración:

Me dirijo a Ud., en nombre de Peter Florence, director del Hay Festival of Literature and the Arts, y su equipo, para invitarle a compartir con nosotros cuatro días de celebración del arte y de la literatura en Segovia.

Hay Festival es una fundación sin ánimo de lucro que lleva veintidos años organizando un encuentro en Hay-on-Wye, Gales. Este encuentro, que dura diez días, convoca a 500 escritores y artistas y a 120.000 personas, convirtiéndose en el mayor festival literario en Europa. Desde el 2006 realizamos el Hay Festival Cartagena de Indias en Colombia y el Hay Festival Segovia en España y en el 2008 inauguramos el Mapfre Hay Festival en la Alhambra.

En nuestros festivales hemos contando con la presencia de Sir Paul McCartney, Bill Clinton, Bob Geldof, Gabriel García Marquez, Ian McEwan, Doris Lessing, Martin Amis, Javier Marías, Orhan Pamuk, Vikram Seth, Nick Broomfield, Hanif Kureishi entre otros.

El 2009 será nuestra cuarta edición en Segovia y estaríamos encantados con su participación en un evento de jóvenes creadores moderado por Teresa Sanz el día domingo 27 septiembre 2009 de 18:30 a 19:30 al Museo Vicente Esteban.

Muy agradecida por su atención, aprovecho para saludarle muy cordialmente.
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Nadie es Martin Amis en su tierra.

viernes, 28 de agosto de 2009

Trenes hacia Tokio, en Autopsia en prosa

Sinopsis:

Japón, un día cualquiera, una escena cualquiera. Un profesor de español; un escritor que intenta, con poco éxito, terminar una novela y que cuenta, a modo de diario lo que sucede a su alrededor y, sin pudor, a el mismo. Una forma curiosa e irónica... distinta de contar lo cotidiano, lo personal. Estravagante, extranjero siempre, nativo por momentos, a ratos divertido, a ratos cínico o trite, David camina por su día a día al ritmo que marcan los personajes que protagonizan la película de su vida, dando la sensación de que todo avanza sin que nada pueda detener el implacable paso del destino. No hay pasado, no hay futuro; el presente arrolla al protagonista como los trenes, que son parte fundamental de la novela, lo hacen con el paisaje.

La lectura

Y a todo esto el lector asiste al relato como silencioso espectador, atrapado y seducido por la mirada, a veces irritante, a veces tierna, sensible, otras seca y desagradable del protagonista. Original, de prosa fluida y magnética todo el libro mantiene tu atención sin, en realidad, contar nada nuevo que pudiera explicar por qué no puedes dejar de leer ni de identificarte con el personaje. Se nota que hay un enorme talento tras el texto, un escritor de verdad tras esas líneas: las que consiguen seducirte hasta el final del relato.

Personalmente es donde veo el mayor mérito. Dejando aparte el hecho de que la narración transcurre en un entorno exótico como Japón -yo creo que el relato podría ser igualmente maravilloso contado en cualquier lugar, como Madrid, por ejemplo-, no hay en todo el argumento un solo elemento hipnótico que justifique la atracción a la que te ves sometido, y eso confirma la impresión de que realmente es un libro muy bien escrito. La originalidad está en la forma de escribir, en la forma de redactar; en la mirada del narrador que te hace participe, a modo de vogeur, de su extravagante e irónica forma de entender su entorno. Da la sensación de que, a partir de leer el libro, podrías reconocer a Alberto Olmos en cualquier otra lectura, aunque solo fuera su lista de la compra para el super.

En este libro he encontrado, por ejemplo, una de las descripciones mas bonitas que yo haya leído de una mujer:

"Es pequeña, apenas alza del suelo las dos letras de su nombre.Ai significa: amor. Ya he dicho que es pequeña.La conocí entre otras japonesas, cientos de japonesas, miles de japonesas, todas apiñadas y sonrientes y monocromas. Ai era el destellito de luz, el punto sobre la i de la palabra nipón. Sin senos ni trasero tumefacto, todo su cuerpo era un facistol para su rostro, un andamio para que la cabeza le quedara a metro y medio del piso. Su cara daba por fin sentido a la palabra 8.005 del diccionario: exótico. Exótico ya no era lo que estaba lejos; era lo que tenías más cerca, lo que querías tener próximo.Ai parecía tan japonesa, tan acrisolada de su propia nacionalidad, tan jugo exprimido de una bandera, que a su lado sus compatriotas tenían algo de inmigrantes, de extranjeros, de turistas en otra piel.Llevarse a Ai de paseo era como llevarse a todo un país en el bolsillo. Ella era Japón: detrás de sus ojos rasgados se rasgaba el resto de los ojos nipones, su boca daba fin al tubo infinito de bocas y gargantas y pulmones que hacen un idioma; su piel era la última mano de pintura dada a una raza.Ai: japonesita."

Un delirante diálogo sobre literatura:

"- También estuve en Grecia.-¿Conoces a Haruki Murakami? -mi cerebro, clic, clic, mi cerebro.-Si. El escritor, ¿no?-¿Has leido Norugei no mori?-No-Pues lo escribió en Grecia, en una isla. Al menos eso dice la introducción de la novela en inglés.-Ideal, ¿no?, la isla, el mar, el cielo azul-Si parece ideal. Hay mucho sexo en sus novelas. Se lo voy diciendo a todas las japonesas que conozco para ver si se animan.-¿Conoces a Ryu Murakami?-No-Pues hay mucho mas sexo en sus libros. Uno muy famoso se titula Ibiza.-Lo buscaré. Ahora estoy leyendo Kafka on the shore-¿Que tal?-Me encanta. Es muy interesante.-Un amigo mio dice que el mejor escritor japonés es Akutagawa.-Es cojonudo.Gonzalez levanta el tenedor basta casi tocarse la sien-¿Lo conoces?-Claro. Me gusta mucho El biombo del infierno-¿Y conoces a Osamu Dazai?-Si Indigno ser humano. No me gustó-Caramba David, sabes un montón de literatura japonesa!-Bueno, de algo hay que saber. Quiero leer Soy un gato de Soseki Natsume. En ingles es un tocho así -así equivale a mil doscientas páginas.-¿Seguro? Yo creo que es mas corto.-¿Y como se llama la tía esta tan famosa? Banana nosequé.-Yoshimoto Banana-Esa ¿que tal?-Muy fea.-¿Que tal escribe?-Su libro mas famoso es Kitchen. No se de que va.-Si, lo vi en Kinokuniya. Parecía una gilipollez. Vi otro libro titulado Serpientes y piercings.-Me suena-En la contraportada salía una foto de la autora. Pivón-Si, si: esta muy buena.-¿Sabes?, hacía mucho que no hablaba de literatura.-Ah."

O una escena de estupro en un tren, digna de la mejor literatura erótica:

".../ La chica de las piernas bonitas está a medio metro de mí y se aproxima dándome la espalda. Finalmente su cuerpo se encaja con el mío. Noto sus gluteos, toda esa convexidad, arropando mi sexo, casi devorándolo. La chica sigue hablando tranquilamente con sus amigas.../... La chica sigue hablando con tranquilidad mientras mi sexo explora sus nalgas. En un momento dado se separa de mi. Respiro.Los endurecimientos empiezan a declinar cuando la chica de las piernas bonitas se dobla para coger algo de su bolso, que está en el suelo. Al doblarse me clava el culo en la polla. Durante todo el trayecto la chica no deja de doblarse para coger algo de su bolso. Durante todo el trayecto me clava el culo en la polla y sigue hablando animadamente con sus amigas. Realmente no estoy poniendo todo de mi parte en este estupro; ni siquiera me estoy esforzando. La chica vuelve a agacharse y sus glúteos, tensos como frutas, me abrillantan la bragueta.En la parada de Sano la chica de las piernas bonitas se baja. La sigo con la mirada para ver si vuelve la cabeza y me confirma quién manda dentro del vagón. No lo hace.El tren reanuda su marcha. Si viviera en Tokio no me pasaría esto. Defenderé hasta la muerte la necesidad de vagones solo para mujeres."

Una crítica un poco larga, pero creo que merecía la pena incluir algunos fragmentos a modo de ejemplo.

Opinión

Leer este libro ha sido una experiencia muy gratificante. A veces me ha dado la impresión de estar ante un cuento por entregas, como si hubiera sido parte de un blog, o algo así. En cualquier caso esta forma de escribir empieza a ser bastante común entre los nuevos talentos. Ya he leido y criticado en este blog algunos libros que recuerdan esta forma de escribir un tanto caótica y que, lejos de sacrificar calidad, al contrario enriquece y cualifica el libro. Un libro muy recomendable .

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Gracias.

miércoles, 12 de agosto de 2009

El estatus, en Recomendaciones de Oviedo Diario

Alberto Olmos
EL ESTATUS
Lengua de Trapo-2009

Vuelve Alberto Olmos. Vuelve uno de los más sólidos y originales narradores de la literatura en lengua castellana actual, y vuelve con una novela, El estatus, ‘intensa como un drama de Beckett, dura como las mejores historia de Faulkner’, y como a mi me gustan las obras llamadas a perdurar, atemporales y deslocalizadas. Tengo que decir que Olmos me recuerda a la mejor Cubas (Cristina Fernández, la de El columpio) lo que no deja de ser todo un halago. Vuelve Alberto Olmos y con él, la serena sensación de que su literatura aún esta lejos de tocar fondo.

martes, 11 de agosto de 2009

El talento de los demás, en Maestros Antiguos


“El genio no es elegirse genial y acertar; el genio es elegirse genial y posar

El talento de los demás consiste en eso, en acertar y posar. Alberto Olmos acierta y posa con cada frase: se atusa el pelo para quedar mono en la foto después de cada frase. Uno de sus personajes dice que desprecia a todos aquellos que hablan como pidiendo que alguien coja un magnetófono y grabe cada frase que sale por su boca. Eso hace Alberto Olmos. Le está pidiendo al lector que subraye cinco frases de cada párrafo. Ojo, no juzguéis demasiado pronto: ¿qué pretende ser una novela sino una sucesión de aciertos del novelista grabados en un magnetófono? Nadie ha dicho que posar sea malo. Posar es hacer literatura y puedes posar mejor o peor. No se trata de que se note más o menos (Carver posa que te cagas, a Lezama Lima se le nota a la legua), sino de la calidad de tu pose. Y la pose de Alberto Olmos tiene calidad, que es algo así como conseguir que tus palabras sean las únicas posibles en ese momento.

Así, salvando el comienzo, con el que Olmos parece pretender que le elogiemos la cantidad de palabras raras que conoce (¿estajanovista?, ¿sanedrín?, ¿fámulos?, y, sobre todo, ¿qué pasa después de las cuarenta primeras páginas?, yo que me había acostumbrado a tener que poner la RAE online cada dos páginas, ¿no hay más, o de repente me he vuelto muy listo?), el libro se agiliza y te envuelve en una sucesión de aciertos sobre el talento, de personajes sin talento, de personajes convencidos de que no tienen talento y de personajes que no pueden poner en práctica su talento porque están demasiado ocupados intentando creerse todo el talento que dicen poseer. Hay cinismo, hay lucidez y hay sexo, que parecen ser los pilares de Alberto Olmos y que, por supuesto, son unos pilares de puta madre porque todos nos identificamos con esos pilares actualizados al siglo XXI.

Pero lo más importante, para mí, de lo que me está diciendo Alberto Olmos (o de lo que yo estoy entendiendo, sea lo que sea lo que él, o alguno de sus personajes, me esté intentando contar) es encontrar en El talento de los demás, una posibilidad, una puerta abierta, apenas un resquicio por el que entra una mísera línea de luz entre las ruinas de todo lo que Alberto Olmos (y es algo que siempre se agradece) destruye: las ínfulas de pacotilla, la falsedad del talento, los progres comprometidos con la guitarra al hombro y los niños de papá con el dinero al hombro, las poetisas, los novelistas, los cantantes, los cineastas, los diseñadores de moda, las hordas empeñadas en triunfar sobre los demás, en hacerse un hueco a machetazos, en ser el último superviviente del batallón, el que lo contará, el que lo cantará, el que lo poetizará, el que lo diseñará cuando el resto haya muerto, cuando haya masacrado al resto para poder lucir el traje de genio en el funeral multitudinario. Entre todos estos individuos llenos de palabras, llenos de talento, hay una frase que, medio escondida, se convierte en el santo y seña del protagonista, aquel que, sin saberlo, solo compite contra sí mismo, solo trata de superarse, es decir, de odiarse a sí mismo. Todo su tormento, junto con esa frase, nos está diciendo algo que ninguno de los otros es capaz de vislumbrar entre tanto sueño de grandeza: el talento es frenético, cruel y, sobre todo irracional. “tener talento es lo mismo que estar en primera línea: te dan un par de medallas y luego te devuelven a tu casa hecho pedazos”. A Mario Sut se le escapan, como si alguien se la hubiese introducido en el cerebro, estas palabras:

“ganar sobre todo cuando es imposible”
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Gracias.
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domingo, 9 de agosto de 2009

El estatus, doble mirada, en La tormenta en un vaso

Doble mirada: El estatus, Alberto Olmos
Lengua de Trapo, Madrid, 2009. 176 pp. 15,95 €

1. Óscar Esquivias

Una mujer con su hija pequeña, ambas llamadas Clara, se instalan en un enorme piso situado en el número 34 de la calle Schmelgelme, en el mejor barrio de una ciudad de la que desconocemos el nombre. El empleado de la inmobiliaria (Ichvolz), una criada interna de nombre Patricia y el portero de la finca, Jesualdo, son las primeras (y prácticamente las únicas) personas con las que las recién llegadas se relacionan, ya que la madre decide recluirse en la casa en espera de su marido, un importante empresario con negocios en ultramar del que carece por completo de noticias directas y cuya llegada se demora día tras día sin justificación. La soledad de las mujeres se ve acentuada por la actitud hostil de los vecinos, quienes parecen empeñados en atemorizarlas con ruidos nocturnos y gestos hostiles. Así comienza El estatus, la última novela de Alberto Olmos. El país, las circunstancias políticas y el propio tiempo de la acción quedan en una nebulosa indefinida, aunque la ambientación general dibuja un paisaje centroeuropeo del primer tercio del siglo XX.

¿De verdad que las líneas precedentes describen una novela de Alberto Olmos?, puede preguntarse el lector que conozca A bordo del naufragio o Trenes hacia Tokio. Olmos nos tenía acostumbrados a historias ambientadas en la actualidad, protagonizadas por jóvenes que mostraban su descontento con el mundo en relatos ácidos, obsesivos, llenos de humor, pero también de insatisfacción y amargura. Los escenarios estaban descritos siempre de forma muy vívida: Madrid, la provincia castellana, Tokio, las aulas docentes, los pisos de estudiantes, las oficinas de teleoperadores, los transportes públicos... Detrás de todo ello se adivinaba la experiencia vital del autor, dueño siempre de un estilo poderoso, muy persuasivo.

Nada de esto último falta en El estatus, donde Olmos da un paso adelante en su afición por los juegos literarios y los cambios de registro. En esta novela se aleja del universo contemporáneo y casi testimonial descrito arriba y construye una fábula literaria ambientada fuera de nuestro tiempo inmediato y de la realidad racional, una fantasía que está a medio camino entre la novela gótica (con su casa encantada, sus apariciones fantasmales, sus personajes torvos llenos de secretos) y la alegoría freudiana (la ausencia del padre, sueños iluminadores, llaves que no se sabe a qué puerta corresponden, etc.). Olmos no sólo se aparta de sus temas y escenarios habituales: también de los dominantes en la narrativa española actual, como si quisiera reafirmar su independencia y su carácter de escritor raro, excepcional. El autor sale airoso de todas sus acrobacias literarias: en El estatus demuestra una vez más que es un narrador nato, brillante, capaz de crear imágenes potentísimas y de atrapar la atención del lector.

De uno de los personajes de la novela se dice: «Cerró el libro como quien enjaula una fiera y apagó la luz». Podemos aplicar este símil a la literatura de Olmos: en sus novelas habita una fiera salvaje, indómita. Leer a Alberto Olmos siempre es una aventura. Y una sorpresa. Y un placer.



2. Miguel Baquero

El estatus es la sexta novela del escritor Alberto Olmos (Segovia, 1975), un autor con una carrera firme y en ocasiones, como su anterior novela Tatami, esplendorosa. Poco dado al modelo, al recurso fácil y a quedarse enclavado en un género o un estilo narrativo, en ésta su sexta obra Olmos ha optado por apartarse de la línea que venía siendo reconocible en él y abordar una historia turbia, fantasmagórica, donde lo que cuenta es la atmósfera creada más que la sucesión de los hechos.

Dos mujeres, madre e hija, se instalan en uno de los pisos de un edificio en el centro de la ciudad, un inmueble enigmático y de aspecto inquietante en el que enseguida descubrimos que se esconden varias historias sin aclarar… ¿o quizás son sólo rumores? En torno a la madre y a la hija giran varios otros personajes, como el portero del edificio, la criada, el agente inmobiliario que les alquiló la casa, y por encima de todos ellos sobrevuela la sombra del padre de familia, cuya visita está próxima pero no acaba de llegar. Unos ruidos enigmáticos en el piso de arriba, una llave que la hija distrae del zaguán del portero…

En estos términos y en medio de este clima opresivo está planteada la novela. El lector va pasando de una escena a otra de igual modo que si estuviera descorriendo visillos en una larga galería: la figura que aguarda al final, y que parecía imposible, cada vez se va, sin embargo, delimitando con mayor nitidez. En este sentido, es ya característica esa minuciosidad de Olmos, presente en todas sus novelas, esa constante de detenerse en las cosas pequeñas, de construir una novela en la cabina de un avión, en una casa pequeña, en una minúscula relación de pareja. Centrar la vista sobre un punto en concreto, más que desparramarla por los alrededores.

Es de resaltar el recurso que utiliza Olmos de unas voces que se intercalan, de pronto, en el discurso, unas diálogos fragmentarios, una especie de susurro entre algunos párrafos que no se sabe muy bien de dónde proviene. Algo así como el extraño ruido que proviene del piso de arriba y que, por más que apliquemos la oreja, no alcanzamos a distinguir con nitidez. También este pequeño detalle, innovador pero no gratuito, contribuye a espesar la atmósfera en la que se van recogiendo cada vez más las dos mujeres.

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jueves, 6 de agosto de 2009

El estatus, en El confidencial

Otra vuelta de tuerca. El estatus. Alberto Olmos.

La nueva novela de Alberto Olmos tiene todos los ingredientes de una convencional narración de misterio. La protagonizan dos mujeres solas, madre e hija, que pasan a habitar un territorio que, para ellas, es inhóspito: el primer piso de Schmelgelme 34, donde aguardan la llegada del marido y padre. Han cambiado su cómoda villa campestre, repleta de criados, por ese retazo urbano y una criada inexperta y deslenguada, indiferente ante las diferencias de clase entre ella y su señora, que sin embargo las tiene muy bien presentes. La hija, Clarita, que está en la edad de las primeras menstruaciones, traba una peregrina amistad con el no menos extraño portero del inmueble, Jesualdo, un gigante discapacitado cuyas inclinaciones se hacen pronto evidentes. Junto a las nuevas inquilinas y su criada, parece ser el único habitante del edificio, en el que sin embargo pronto comienzan a suceder episodios inexplicables.


La apariencia de convencionalidad se disipa pronto. En seguida aparecen dos voces junto a la del narrador: la de las protagonistas, que dialogan desde algún lugar fuera del tiempo, y la del portero, un monólogo interior –recurso que emplea profusamente el autor, especialmente hacia el final del volumen– que evoca al Benjy Compson de Faulkner. Olmos hace, en cada uno de sus proyectos, algo nuevo, pero dentro de sus coordenadas narrativas y estéticas. Aquí emplea esos ingredientes del relato de fantasmas para cocinar un guiso que, conservando la atmósfera inquietante, da una vuelta de tuerca al género, explora la soledad que aqueja a unos personajes que, por mor de su estatus, permanecen aislados, incomunicados, aun madre e hija: “admitámoslo, en nuestra familia nunca ha sido costumbre quererse” (pág. 108). La desolación del edificio, que se va revelando por las excursiones de Clarita –un edificio que “por fuera es un palacio, pero por dentro es la ruina total”– es la extensión física de la propia desolación y descomposición emocional de los personajes. El ordenado piso que habitan no deja de ser un decorado que terminará por ser engullido por la nada circundante.


La novela tiene ese aire de la gran narrativa centroeuropea de principios del siglo XX y hace gala de una complejidad constructiva que, sin embargo, esconde sus andamios, ofreciendo un aspecto pulido, acabado. Es la mejor novela de Olmos hasta ahora, que redunda en sus mejores cualidades, a las que ya se hizo referencia en anteriores ocasiones, perfeccionándose en una progresión casi ininterrumpida que llena de expectación a quienes disfrutamos de su escritura.

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jueves, 30 de julio de 2009

Provocación y disidencia en la literatura


Así se llama el taller que estoy preparando para los Talleres Fuentetaja, y que tendrá lugar entre el 21 y el 25 de septiembre.

Trataré de encontrar con los alumnos alguna definición acertada para estos dos conceptos (provocación, disidencia) y de ver en clase algunos ejemplos de disolvencia verbal en la historia literaria (sobre todo, en la narrativa).

Seguramente pondré un poco de hip hop.

"Niño vuelve al cole,
si todavía no te has percatado del siniestro,
aquí el único que aprende es el maestro"
Rapsusklei

En fin, podéis ver todos los detalles, aquí.

miércoles, 29 de julio de 2009

El estatus, en Desde la ciudad sin cines

Si la anterior novela de Alberto Olmos, Tatami, trascurría en el espacio cerrado de un avión y con el tiempo limitado a las horas de un vuelo Madrid- Tokio, en El estatus el espacio se reduce a un edificio de cuatro plantas, del que, durante las escasas semanas que ocupa el tiempo de la narración, sus protagonistas principales no franquearán las puertas.

Clara madre y su hija, Clarita, han llegado del campo a la ciudad, a un piso de lujo buscado por el marido ausente.

El país, por el uso del lenguaje de los protagonistas, podría ser España, pero no lo es; permaneciendo la novela atemporal y deslocalizada –como dice la contraportada-. En ella también se la compara con un drama de Beckett, supongo que haciendo referencia a su obra Esperando a Godot; en El estatus madre e hija también esperan a un Godot (el padre) que nunca parece acabar de llegar, aunque pesa sobre los protagonistas como una presencia ominosa. Clara madre e hija esperan entre un conserje mudo, una sirvienta deslenguada y las visitas de un empleado de la agencia inmobiliaria que les ha conseguido el piso.

En la contraportada también se cita a Faulkner, e imagino que será por la creación del personaje Jesualdo (el portero) que por momentos, en sus discursos quebrados y absorbentes, recuerda al Ben de El ruido y la furia.

En la contraportada no citan, sin embargo, a Henry James, para mí una referencia clara en esta obra, en la que, como en Otra vuelta de tuerca, el punto de vista narrativo resulta fundamental. Durante la lectura de El estatus la narración es cortada por unos comentarios en letra bastardilla que Clara madre e hija parecen dirigirse una a la otra hablando sobre las escenas de la novela. Un detalle me llamó la atención: en estos comentarios a veces se usa un tiempo verbal pasado y a veces presente; no desvelaré más, pero esto tendrá su influencia en el desenlace de la historia.

En el ambiente claustrofóbico del edificio, situado en Schemelgelme 34 (los nombres, aunque suenan a alemán, también deslocalizan el libro), las situaciones inquietantes parecen sucederse: ruidos, ausencia de vecinos… hasta la desaparición nocturna de la puerta del piso al pasillo del edificio. Aquí posiblemente se produce la gran ruptura de la novela, ya que la reacción de los protagonistas no parece acorde a las circunstancias; y debemos, quizás entonces, miran la portada, esa reproducción de una foto de Franz Kafka con Felice Bauer, para interrogarnos si nos encontramos ante una obra del absurdo de corte kafkiana. Pero sólo hemos de dejarnos guiar por la narración; al final todos, o casi todos, los interrogantes tendrán una explicación plausible, que estará en relación (aunque no de forma absoluta, ya que también son importantes los vínculos que los personajes secundarios tienen entre sí) con los dos puntos de vista principales de la novela: ésta es una historia de fantasmas, como parece creer Clarita; o es una historia de locura, como el lector puede deducir de las reflexiones de Clara. Ésta -la verdadera portadora del concepto de estatus-, vive aislada de los demás, criados, sirvientes… a los que considera inferiores, y mientras espera a su marido (Godot) se dedica a leer. Sólo se nos da una referencia de sus lecturas: El Horla, relato de Guy de Maupassant sobre un hombre que está siendo poseído por una presencia fantasmagórico o que se está volviendo loco (al parecer es un relato bastante biográfico sobre el propio Maupassant).

Una novela corta, que se lee con interés, y estando siempre la narración al servicio de un intenso trabajo con el lenguaje; siendo ésta una de la características de la escritura de Olmos, desde que debutara en 1998 con A bordo del naufragio (Anagrama, finalista del premio Herralde), una replica interesante a los libros rápidos y deslavazados de lo que por entonces se llamó “narrativa joven” (léase Historias del Kronen).

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Gracias (a google Alerts también)

jueves, 16 de julio de 2009

De un desierto a otro: Monegros>Almería

Este sábado 18 me voy al Festival de Música del desierto de Los Monegros (Huesca) al volante de un automóvil de unos 25 años de antigüedad. Mi acompañante ya está buscando gafas de sol baratas, a ser posible de montura amarilla con forma de estrella. Luego bajaremos hacia Almería, donde trataremos de vivir aventuras postmodernas como quedarnos sin gasolina, recoger holandeses con mochila de las cunetas o escuchar sin reírnos canciones de Nacho Vegas.

Todo muy indie.

Aviso: cualquier amigo residente en la costa levantina es susceptible de convertirse en anfitrión forzoso.

Hasta la vista.

viernes, 10 de julio de 2009

Tatami, en el libro abierto de Daenyel

Desubrí este libro hace ya algún tiempo echando un ojo a la publicidad sobre literatura en una revista; desde ese mismo instante me llamó la atención tanto por su título como por su temática y decidí que tendría que leerlo algún día.

El libro trata sobre una conversación entre Olga, chica vírgen de 24 años, primera de su promoción que viaja por primera vez a Japón a dar clases de español y Luis, hombre que viaja por segunda vez a Japón que cuenta sus "aventuras" a Olga durante su primera estancia donde, como ella, también había dado clases de español; mientras ambos vuelan durante catorce horas entre Madrid y la capital nipona.

Luis relata la relación "interventanal" (dudo de la existencia de esta palabra) que tiene con su vecina adolescente y de cómo él la mira día tras día e incluso se exhibe para ella; y de su relación con una de sus alumnas adultas de sus clases de español.

Es un libro "calentito" si bien no tan sucio (afortunadamente... o no) como me esperaba que iba a ser y, tal vez, demasiado corto (no llega a 120 páginas). Creo que te deja un poco con la miel en los labios pero, a pesar de todo, me ha gustado mucho.

Entre los personajes, mi favorito es el de Olga; me gusta cómo se debate entre la curiosidad por conocer más y su ética y moral por no querer seguir conociendo y como llega a cogerle "cariño" a Luis.

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Arigato.

sábado, 4 de julio de 2009

Tatami deshita

La adaptación de Tanttaka Teatroa me gustó bastante. No soy espectador habitual de teatro y, además, antes de la representación fui convenientemente extorsionado por la extrema amabilidad de Koro, Kike y Fernando (estos dos últimos, directores de la adaptación; ella, en labores de producción), por lo que mi juicio sobre la obra no puede ser menos objetivo.

Saqué algunas conclusiones:

1º. Que uno no debe hacer absolutamente nada cuando le adaptan una novela. Luego vas al teatro y te das cuenta de tu ignorancia para con ese medio y de que todo lo que podrías haber hecho "ayudando" con la adaptación es estorbar.

2º. Que la diferencia entre un texto leído y un texto declamado es enorme; que las frases brillantes por escrito no lo son casi nunca en voz alta; que a todo el mundo le hacen gracia los mismos chistes.

3º. Que las temáticas sexuales en la novela, tan morbosas, se vuelven directamente escandalosas en público. Me produjo cierta incomodidad estar rodeado de personas y escuchar verbos salaces y lances eróticos. Ya digo que no voy mucho al teatro.

4º. Que el estreno de una obra teatral da mucho miedo. No sé cómo pueden soportarlo función tras función.

Y ya.

Aquí hablaban del estreno: El País, Diario Vasco.

Aquí hacen la crítica: Diario Vasco.

Muchas gracias a Tanttaka Teatroa por la descomunal acogida que nos dispensaron.

Les deseo toda la suerte del mundo.

miércoles, 1 de julio de 2009

Donosti

Hoy (en unas horas) estaré en San Sebastián / Donosti en el estreno de Tatami. Voy con mis queridos editores, Raquel y Fernando, Renfe mediante.

Lo digo por si iba a caerme algún ministerio; o alguna regalía. ¡Al móvil!

lunes, 29 de junio de 2009

El estatus, en Desóxido

Ignoraba hasta hace un rato por dónde debía comenzar esta reseña; no sabía si era una reseña o qué coño era. Ahora que lo sé, humedezco con cierta desvergüenza la punta del plumín de la pluma estilográfica número 34 y comienzo a escribir. Me gustan las plumas y me gusta chuparles el plumín -escribir me está envenenando-. Plumas y guiños como obsequios. Sí. Esto ya ha dejado de ser una reseña. Qué más me da.

El estatus, de Alberto Olmos, editada por Lengua de Trapo en mayo de este año, es una novela corta de sólo 163 páginas que se lee en menos de una tarde y que cuando la terminas exclamas: "Alberto, lo que buscabas era la belleza". Alberto dice que sí o dice que no, no lo sé, no le he "exclamado" nada.

Ceñirse al espacio que blogger te ofrece para escribir una entrada y hablar sobre El estatus, me provoca claustrofobia. Por esta razón no descarto que ésta no sea ni la única ni la última entrada que escriba sobre la última novela de Alberto Olmos.

Cinco o seis personajes sin tiempo y preñados de estatus, persuadidos por ese qué deben hacer y ser en la vida, porque la vida los ha puesto ahí, en esa cuadrícula del tablero. Al igual que Tatami, El estatus es serio candidato a la representación dramática por su compleja situación de comunicación, porque ignoro dónde se esconde el narrador, si es que por estar tan catártico, se ha entregado a lo risible de las escenas donde la madre, hija, rumano, asistenta, bedel y padre cabrón viven. La novela es un drama en potencia y éste es uno de sus rasgos más sobresalientes. Pero es mi opinión y sólo mi opinión es opinión verdadera para mí.

El estatus. Ese es el título. Existe un momento en que su lectura te deja sin venas. Abandonas por un momento el libro y te palpas el envés del brazo. Piensas: "Existo, pero en letra cursiva". Te asustas. No, te acojonas. Vuelves a palparte los brazos y flemático, vuelves a notar el fluir de la sangre por las venas. Es justo el momento que la novela te ofrece, y que la tarde te presenta, para que te tomes un descanso y disfrutes de un café cortado. El ruido del microondas calentando la leche termina reenviándote a la realidad de una tarde de junio, laboral y asquerosa. Hacer como Bastian en La historia interminable es el anhelo, el deseo: abstraerte mientras terminas de leer El estatus. Buscas una buhardilla.

El libro no tiene cicatrices. El libro ha sido escrito con fluidez. No obstante, existe una ruptura interesante y más que notable en el momento en que la madre, Clara, decide dormir en la misma habitación que los demás protagonistas. Es una situación de miedo, similar a la que describe Isaac Rosa en El país del miedo; qué gran novela. En ese justo momento, la novela inflexiona y el autor imprime un nuevo ritmo a la trama. Ahora El estatus cabalga muy deprisa y nos obliga a leer ya sin descanso hasta el final.

¿Qué hace Alberto en el libro? Cosas deshonestas. Tratar a la literatura como lo que es, como el arte de lo posible y no el arte de lo real, jugar con la literariedad hasta extremos no definidos ni por Todorov. Hala...

Olmos convence porque es escritor. "Vale, resulta indudable lo que acabas de escribir, Blumm". Como es indudable voy más allá y en este momento no me da miedo afirmar que si A bordo del naufragio hubiese sido escrita con la misma habilidad con la que ha sido escrita El estatus, Bolaño hubiese sido el finalista de aquel Herralde.

-No le entiendo, Blumm. Es más, se ha pasado.
-Ya, ya lo sé. Pero no me he pasado. Yo sé lo que digo.

Ahora, una afirmación sin demasiada reflexión: el título de la novela no es el adecuado. Si bien parte de la trama se organiza en torno al concepto del estatus, que sólo Clara tiene claro qué es, yo, editor en sueños la hubiese titulado Schmelgelme 34 a pesar de que a ti no te diga nada. La construcción Schmelgelme 34 es una chispa de genialidad porque esa palabra -que desconozco qué significa, si edificio en japonés o bungaló en francés- y ese número, constituyen un organismo vivo como en otros tiempos lo fue La colmena. La colmena nunca se hubiese titulado La miseria. Schmelgelme 34 es una construcción mágica pero tampoco es un palíndromo.

En fin, estas entradas tan largas sé que no las lee ni Dios. Lo sé y lo escribo. Voy acabando. Antes de hacerlo quiero revelar que los narradores de la novela conducen a velocidad de crucero, se les ve tranquilos porque conducen un DeLorean.

Hay que seguir hablando de esta novela, hay que seguir descubriendo los recovecos de su estructura, grabar sus psicofonías y servir el miedo en rodajas finas porque como dijo Nietzsche, hoy, según Vila-Matas:

el miedo ha favorecido más el conocimiento general del ser humano que el amor, porque el miedo quiere adivinar quién es el otro, qué es lo que puede, qué es lo que quiere.

Alberto, ¿para cuándo la próxima?
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Desóxido

lunes, 22 de junio de 2009

El estatus en El placer de la lectura

Según los geólogos la epirogénesis es el crecimiento centímetro a centímetro de una cordillera a lo largo de millones de años. De acuerdo con esa descripción El Estatus es un libro epirogénico. Sepan por qué.

Cada frase, cada página, cada escena y situación sirve para ir acumulando poco a poco intriga, suspense, inquietud y perturbación a todo el relato. La escasez de personajes, únicamente seis en total, y un solo lugar en el cual se desarrolla todo, el portal de Schmelgelme 34, crea una atmósfera claustrofóbica y asfixiante que nos envuelve hasta ahogarnos por completo e hipnotizarnos de lleno.

La extraña relación madre-hija de Clara y Clarita, la fobia de la madre a salir a la calle, el portero de la finca, Jesualdo mudo y servicial, el administrador de fincas Ichvoltz y la criada, se combinan con las voces en off de quienes parecen ser de nuevo la madre y la hija comentando su vida mientras se visualizan actuando.

Nos produce una desazón tremenda desconocer multitud de detalles que se nos ocultan, ignoramos todo sobre el marido ausente, sabemos poco o nada de los demás vecinos, el origen de los demás personajes y los ruidos, roces o desapariciones aumentan nuestro nerviosismo centímetro a centímetro, hasta crear una montaña de sentimientos tenebrosos que sabemos que acabarán mal.

Alberto Olmos ha conseguido subyugarnos con una novela densa, profunda y psicológica hasta ser compulsiva. Incluso es una novela capicúa. Nada produce más temor que los miedos y fobias que tenemos y que Olmos sabiamente combina sin ningún efectismo comercial para regalarnos un relato del siglo veinte(?) fuera de ubicación que nos hará levantar la vista del libro muchas veces y preguntarnos hacia donde nos lleva. Un logro exquisito.

Nos ha gustado mucho: El subir gramo a gramo la intriga
Nos ha gustado menos: Rendirnos ante un relato tan genial

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El placer de la lectura
En facebook
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Se agradece.

miércoles, 10 de junio de 2009

¡Dispara!

Prolegómenos de la entrevista con Juan Suárez, de La Libélula.

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Leyendo durante el spoken word del Festival de las Artes. (Fotos: Luis A.)

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Encuentro casual con P., que disparó nada más verme (le entiendo). El resultado: una foto natural, donde no, no toco las castañuelas, sino que hago ese gesto tan siglo XXI que es quitarse los auriculares para atender al mundo. Me encanta el color de la imagen. Pincha para verla más grande (mucho).

sábado, 6 de junio de 2009

miércoles, 3 de junio de 2009

La libélula, Radio3, este viernes

El programa La libélula, de Radio3, se emite este viernes día 5 de junio desde el Festival de las Artes de Salamanca.

He sido invitado a participar en él para hablar del volumen Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder.

Hora: 15.00.

jueves, 21 de mayo de 2009

El estatus (cubierta)

update 1 de junio:

El libro ya está en la caseta de Lengua de Trapo en la Feria del Libro. Número 319.


Alea jacta est.
...
update: 25 de mayo.
Acabo de enterarme del "secreto" de la fotografía que ilustra El estatus. ¡Me encanta! Me muero de felicidad. Supongo que Vila-Matas lo pillaría a la primera...
La fotografía es de Paco Gómez (colectivo No photo).

martes, 19 de mayo de 2009

jueves, 14 de mayo de 2009

El estatus

Hoy me leí El estatus en pdf. Aunque son sólo 164 páginas, tardé tres horas y media.

Da miedo leer lo que uno mismo ha escrito. También da un poco igual: enseguida el libro se enfrenta al lector, y resulta indiferente quién lo ha escrito.

Leer tu propia novela no es como jugar al ajedrez contigo mismo: es como jugar al ajedrez con tu hijo.

El caso es que El estatus me ha gustado mucho, gracias a Dios. Es una novela intensa, dramática, de puro personaje. De mujeres.

Sí.

Las mujeres de El estatus me han encantado. "Esta novela tiene algo que no tenía ninguna tuya anterior", dice el hijo de puta de mi editor, "buenos personajes femeninos".

Y tiene lo que tienen todas: deseo.

Es una novela sobre el deseo y la posesión. Es decir, una novela sobre el poder.

martes, 12 de mayo de 2009

La chica de ayer

Cuando suena “La chica de ayer” respiras hondo y enciendes un cigarro. Significa que te vas. La función ha terminado, y tanto si ha salido bien como si la ginebra estaba aguada, no se admiten reclamaciones, amigos. Suena la canción y la cantas con las únicas fuerzas que te quedan. Te sorprende que todavía estés en pie y no te hayas desmayado de puro sueño y cansancio. Observas a la gente y buscas alguien con quien tomarte una última copa al salir. Una chica a la que dejar en casa cuando amanezca.

No encuentras a la chica del brugal con limón y observas cómo aquella del pelo corto que te atravesó con su sonrisa mientras le aceptabas el dinero, se besa largamente con el tipo alto y tatuado de la gorra. Un tipo con suerte piensas. Un tipo con demasiada suerte. Sigues buscando alguien a quien ofrecerle el último chupito antes del cierre, pero las gemelas ya se han ido y te irás solo a casa.

“La chica de ayer” suena con la ternura de las canciones que ya estaban escritas antes de haberlas escrito. Recuerdas que mañana será un día duro, que apenas te quedan horas para dormir, que tienes hambre y una carta de rechazo por abrir encima de la cama. Entonces sientes esa ligera depresión que te da la barra en noches como esa.

El próximo viernes dedicaré “La chica de ayer” a todos esos chicos que guardan un sueño detrás de la barra. A los que te sirven el cortado, amables y sencillos, después de haber sido vapuleados en un casting horas antes. A todos aquellos que no pueden evitar pensar en ese guión a medio terminar mientras te toman nota de la comida. A las chicas que esconden sus zapatillas de ballet detrás del friega platos. A todos los que tienen ganas de salir corriendo y buscar algo mejor ahí fuera, lejos de la cafetera y la máquina de hielo. A los que se sienten viudos si no le presentas a la chica de las pecas, los que al salir siempre tienen algo que hacer, los que lucen ojeras antes del examen, los que olvidan el número de la mesa pero no el nombre de su personaje, los que caminan con los mismos zapatos desde que aprendieron a caminar, los que saben rimar la palabra oscuridad, los que miran las copas de vino antes de servirte el Ribera, los que coleccionan cicatrices orgullosos y sobre todo a los que les resuenan todavía en los tímpanos el portazo que les dieron en Abril. Cantaré la canción y me acordaré de ellos, de vosotros, de los camareros pluriempleados que duermen planchando el curriculum bajo la manta.

"Un día cualquiera no sabes qué hora es…”

No existe mejor final para el principio de una canción.

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Uno de mis textos favoritos de Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder. Obra de David Capón / Supercrisis.

Antonio Vega murió hoy.

domingo, 10 de mayo de 2009

Spoken Word sobre Algunas ideas... en Salamanca

El 5 de junio participaré en el llamado Festival de las Artes en la Casa de las Conchas de Salamanca con una lectura moderna (=spoken word) de textos extraídos de Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder, esa novela ya fundamental en la historia de la literatura del presente siglo.
Ejem.
Mi amigo Luis A. se ha animado a venir conmigo a poner la música lo suficientemente alta como para que no se note que estoy temblando.
Informan sobre el Festival aquí.

jueves, 7 de mayo de 2009

París

Me voy unos días a París. En primera clase, por supuesto. Al Hilton, of course.

No miraré mi mail ni podré aprobar los comentarios. A lo mejor dejo a alguien (un secretario, evidentemente) encargado de esa tarea.

Hoy me comunicaron las ventas de El talento de los demás en bolsillo. Quiero dar las gracias personalmente a las 56 personas que lo han comprado. Gracias, personalmente.

Están en Ldt ultimando El estatus. Como siempre, dudas con la portada. Me quedo con la frase de Fernando Varela:

Para que le guste a Alberto tiene que ser sexy.

martes, 5 de mayo de 2009

Tatami ya tiene actores

Olga y Luis
AINARA ARNEDO / GORKA AGINAGALDE

Podéis ver toda la información disponible sobre la adaptación aquí.

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Un reflexión: entre la obra de teatro, Algunas ideas..., El estatus, En las ciudades y otras cositas más supongo que doy la impresión de estar muy ocupado.
La realidad: no hago nada en todo el santo día.

domingo, 3 de mayo de 2009

Drac Party: todo lo que siempre quisiste saber sobre el mundillo literario

(...) I em sorprèn veure l`hikikomori Alberto Olmos, finalista de
l`Herralde l`any que guanyà Bolaño, i que va de verge incorruptible. En realitat, sospit que deu molar-li el sadomaso: fa dos dies digué a na Cristina Fallarás que, sincerament, no li interessava la seva conversa, abans d`abandonar-nos a n`Ana S. Pareja, na Carol París i a mi per ser males amfitriones. No el satisférem. O sí, perquè aquí el tenim.

Lo que puede venir siendo:

(...) Y nos sorprende ver al hikikomori Alberto Olmos, finalista del Herralde el año que ganó Bolaño, y que va de virgen incorruptible. En realidad, sospecho que le debe de molar el sadomaso: hace dos días le dijo a Cristina Fallarás que, sinceramente, no le interesaba su conversación, antes de abandonarnos a Ana S. Pareja, a Carol París y a mí por ser malas anfitrionas. No le satisficimos. O sí, porque aquí le tenemos.

El Mundo Catalunya, Tendencias, Página 9, sección Plexiglás, columna Porno per a tothom a l `orgia de la Drac Party, de Llucia Ramis. 30 de abril.
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Y básicamente esto es el mundillo literario.

martes, 28 de abril de 2009

Memories can´t wait

anotaciones

La ida, con MGA. Hablamos. Miro a mi izquierda. Una chica lee sola. Miro el libro, reconozco que es de Lengua de Trapo. Me fijo en el borde de la solapa. Digo: Ese libro es mío. Azul con manchas blancas: Tatami. La chica levanta la vista (está a menos de 1 m de distancia de nosotros): Sí, es tuyo. Nos cuenta: me he sacado el libro en la biblioteca de Usera y me he dicho me voy a La ida a leer que seguro que me encuentro con Alberto Olmos. Yo: No vengo mucho por aquí. Ella: Ni yo. Yo: Ah. Ella: Voy a seguir leyendo. Yo: Ok.

Ella sigue leyendo mi libro a menos de 1 m de mí.

Media hora después se levanta y recoge sus cosas. Yo: ¿Te vas? Ella: Sí, ya me lo he acabado. Yo: Qué velocidad. Ella: Me ha gustado mucho, aunque he visto dos erratas. Yo: ¿Eres filóloga? Etc.

Se va.

MGA y yo hablamos de nuestra fama diminuta.

Cenamos en El Maño.

Horas después, en el Jose Alfredo, le digo a MGA: Ese es David Byrne. MGA: No. Yo: Sí, sí, es David Byrne. Antes hemos visto a Pablo Carbonell y hemos estado de acuerdo en que era Pablo Carbonell. Pero con David Byrne es más difícil creérselo.

Yo: Se lo voy a preguntar. MGA: Venga.

Yo (a David Byrne): Are you David Byrne?
David Byrne (a mí): Yes.
Yo (a David Byrne): Thank you.

Yo (a MGA): Es David Byrne.
MGA (a mí): 5.000 puntos para cada uno.

Nos encantan los famosos.

lunes, 20 de abril de 2009

Nota GPS

Como odio viajar, y my logic is undeniable, me voy a Barcelona sin más.
Y luego a París.
Sin más.

sábado, 18 de abril de 2009

Reseña de Antonio J. Rodríguez para El Día Cultural

Bajo la coordinación y supervisión de Alberto Olmos (Segovia, 1975), Caballo de Troya ha decidido subirse al tren de los recientes ejercicios narrativos estrechamente ligados con el hipertexto, Internet y las nuevas tecnologías. Una tradición que encuentra sus orígenes allá por 1990 con la publicación en Eastgate de ‘Afternoon, a Story’, novela de Michael Joyce —«el Homero del hipertexto», como de él dijera la publicación alemana Der TAZ— fervientemente defendida por Robert Coover; y que para el caso español ha generado ficciones más o menos rupturistas como puedan ser el relato de Jordi Carrión de 2007 que lleva por título ‘Búsquedas’ (apócrifas entradas en Google cuyo objetivo es el trazado de pasadizos entre Andalucía y Cataluña), o esa otra novela inicialmente publicada como entradas para un blog compartido y posteriormente editada con el —acaso petulante— nombre de ‘Hotel Posmoderno’ (2008).

Lo que Olmos propone en ‘Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder’ pasa por una provocación al concepto de lo literario, pues a diferencia de ‘Hotel Posmoderno’, las entradas de los distintos blogs aquí recogidos no fueron escritas con el objeto inicial de su aparición en papel. En palabras del autor de ‘Tatami’, y siguiendo cierto postulado estético según el cual la literatura deviene expresión perversa de la sentimentalidad en tanto que entronca con unas formas prefiguradas, los blogueros que alimentan las piezas del libro constituyen «un puñado de voces sin excesiva ambición literaria pero, quizá por eso, cargadas de honestidad». Ergo, precisamente por ello, sería errado pretender aplicar una metodología crítica convencional aquí, dado que aquello a lo que nos enfrentamos no es literatura en un sentido estricto (o lo que es igual, sus autores no parten con una voluntad explícita de ser catalogados bajo esta etiqueta), sino más bien cierta conjunción de piezas netamente confesionales, las más de las veces salpicadas de desaliento y rabia típicamente urbanitas: razón suficiente para poner de muy mal humor a quienes decidan decodificar ‘Algunas ideas buenísimas...’ como un signo más de la colonización cibernética (los ratos muertos que ello implica, así como su capacidad para atraer información basura) sobre esa otra cultura condenada a elevar el estado del alma.

Habida cuenta del actual debate reabierto en torno a la ontología de los géneros, sorprende el gesto de la editorial de no presentar el libro como novela fragmentaria, sino solo como novela (sin ninguna otra etiqueta) cuyo argumento descansa en la «existencia en medio del desierto», por lo que en todo caso convendría ser clasificada como «novela conceptual». También hay en ‘Algunas ideas buenísimas...’ auténtico compromiso con la actualidad en esa tentativa de Olmos por convertir en género literario los estados en Twitter, o en prosa los spam de mendicidad electrónica desde supuestos países tercermundistas. De igual modo conviene destacar la profusión de ideas acertadas provenientes de voces anónimas, siempre a través de idiolectos ingeniosos, relajados, cínicos y epigramáticos como eslóganes; a saber: «todos querríamos que nuestras tonterías fueran leídas por una cantidad ingente de desconocidos pero nunca por nuestro círculo cercano» (Supercrisis), o «—¿diferencia entre follar y hacer el amor? Yo, si sudo, es que estoy follando (María G. Abril). Por último, especial interés merecen las voces de los blogueros Supercrisis y Eritrea, quien a través de sus disertaciones sobre el patetismo universitario recuerda sospechosamente —aunque en una versión mucho más ligera (en efecto, menos ambiciosa)—, a aquel brillante Alberto Olmos de ‘A bordo del naufragio’.

Link

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Nota personal: tengo la impresión de que sigo escribiendo para que me digan que mi primera novela era mejor...

viernes, 3 de abril de 2009

Algunas ideas... en Mondosonoro (scaneado)


El MondoSonoro de Abril saca una entrevista sobre Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder. Las fotos que ilustran el artículo son difíciles de ignorar (+18).

Gracias por lo de "nuestro escritor favorito".

martes, 31 de marzo de 2009

Libro, música, yoga

Hoy empiezo yoga.

Libros. Me leí con inmenso placer:
-Diarios, de Léon Bloy.
Leí con placer:
-Coda, de Esther García Llovet.
-El hermano de las moscas, de Jon Bilbao.
Leí con interés:
-La evolución del deseo, de David M. Buss.
Dejé de leer o leí en diagonal:
-El fin de Alice, de AM Homes.
-Teatro, de Thomas Bernhard.
Tengo pendiente de leer:
-Sub-máquina, de Esther García Llovet.
-Camino de ida, de Carlos Salem.
-Como una historia de terror, de Jon Bilbao
(trío de libros cortesía de Salto de Página)
y
-Testo yonqui, de Beatriz Preciado.
-Sexualmente hablando, de Gore Vidal.
-Relaciones y soledades, de Arthur Schnitzer.
y me tendré que leer de una vez (estoy harto de oír hablar de ella):
2666, de Roberto Bolaño.

Música. Me bajé discos de: AC/DC, Eminem, Love of lesbian, Röyksopp, Sobrinus, Saint Etienne. Canciones que escucho especialmente en estos días: Killing in the name of, de Rage Against the machine, Edad legal, de Columpio Asesino, You are the everything, de REM, El monstruo nunca duerme, de Julio De la Rosa, Wego, de Eminem y You are the one for me Fatty (con 3 kilos de más), de Morrisey.

Hoy empiezo yoga.

lunes, 30 de marzo de 2009

Un buen día

Ministerio del Interior - Dirección general de la policía y de la guardia civil. Cuerpo Nacional de Policía. Comisaría de Centro.

Instructor: 777773 Atestado nº: 20073
Secretario: 0 Dependencia: Comisaría de Centro

En Madrid, siendo las 11 horas 14 minutos del día 28 de Marzo del año 2009, ante el instructor y secretario arriba mencionados.

COMPARECE: En calidad de DENUNCIANTE, quien mediante documento extranjeto nº 8..., acredita ser Alberto OLMOS, país de nacionalidad ESPAÑA, varón, nacido en SEGOVIA, el día 14/01/1975, hijo de P y M, con domicilio en la calle..., exterior izquierda, de MADRID, teléfono 636... y:

MANIFIESTA: Que denuncia la sustracción, ocurrida a las 22.00 horas, del día 27/03/2009, en METRO Estación, de Madrid. Que personas desconocidas han sustraído su cartera, con todo lo que en su interior contenía abajo reseñado, propiedad del denunciante, del interior de un bolso que portaba colgado del hombro, sin percatarse de la maniobra de sustracción.

RELACIÓN DE OBJETOS SUSTRAIDOS:
Una cartera de piel, de color marrón claro, portando: DNI Nº 34..., tarjeta sanitaria de la Seguridad Social, una tarjeta bancaria de X, 70 euros en efectivo y diversos efectos personales.
El denunciante valora los objetos en 100 euros.

Que no tiene más que decir, firmando su declaración en prueba de conformidad, en unión al Instructor. CONSTE Y CERTIFICO.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Grupo en Facebook de Algunas ideas

Grupo.

(Por cierto, no tengo ni he tenido nunca un perfil en Facebook, por si alguien quiere saberlo. No me gusta.)

jueves, 12 de marzo de 2009

Algunas ideas... en Desóxido

(Extracto)

El hijo de mileurista clasifica Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder en la sección cuentos porque confunde “publicado por pajero” con Chejov y compañía. Compañía: Gorki, Bunin, Korolenko, Bábel, Tolstoi, Petrov, Tess y Paustovski. Compañía de pajero: Capón, Franco, María García, Nuño, Diana, Nuño, Eritrea, Nuño me mola. Y Cristina Gil y Rubén León, Manchado, Luna, Alhambra, Ponce y Violeta. Ferrán, no me gusta el diseño de la portada.

Link

miércoles, 11 de marzo de 2009

Libros, música, cine, etc.

Me aburro y me apetece listar cosas. Hace tanto que no escribo que ya no sé. Así que mejor unas listas.

LIBROS

Ayer en la fnac me compré: La puta de Babilonia, de Fernando Vallejo, Catedral, de Raymond Carver, La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo, Helada y Correción, de Thomas Bernhard. Todos en bolsillo. 3 de ellos son para regalar.

Estoy indignado con la fnac porque ha puesto Algunas ideas en la sección de cuentos. ¡Vamos, hombre!

Me he sacado de la biblioteca: El arte de tratar a las mujeres, de Arthur Schopenhauer; Relato soñado, de Arthur Schnitzler; y Este libro te salvará la vida, de A. M. Homes.

Tengo pendientes: After dark, de Haruki Murakami; Materia prima, de Francesc Serés; y Represalia, de Gert Ledig. Y Coda, de Esther García Llovet.

Me leí: Los jardines de Salomón, de Liliana Lara. Y otros libros que no me acuerdo porque los dejé a la mitad.

MÚSICA

Me he bajado últimamente: Kaka de luxe, La mode, Glutamato yeyé, Loquillo, La edad de oro del pop español, T-Rex, Iggy Pop, Muddy Waters, New Order, Triángulo de amor bizarro, Art Brut, The Black Crowes, Devo, Elvis Prestley, El Gincho, Ilegales, Jefferson Airplane, Morphine, Tarántula, The Stooges.

La canción que más escucho ahora es: Somebody to love, de Jefferson Airplane. También escucho bastante: Pero me aburro, de Kaka de Luxe y Pero qué público más tonto tengo de Kaka de Luxe. También: Heil Hitler, de Ilegales y La mataré, de Loquillo.

El único blog que sigo, en diagonal, de todo Internet es: Jenesaispop.

CINE

Acabo de verme otra vez Million Dollar Baby, 9/10. Y vi en el cine Gran Torino, 5/10.

Me he sacado de la biblioteca: El manantial de la doncella, de Ingmar Bergman, Arroz amargo de Giuseppe de Santis, y Dementia 13, de Francis Ford Coppola.

MADRID

Volví al Bandido y al Pepe Botella. También a la tetería de la calle Minas, que ahora se llama Picnic y es un poco horrible y demasiado para niñas. Estuve en el cafe La Palma y en el Café sin nombre. Estuve en la calle Argumosa. Traté de entrar al Delic pero había cola. Fui al cine Cuatro Caminos.

Envié infructuosamente mensajes con el subtexto: me apetece estar solo.

Hoy he quedado, mañana he quedado; el 18 o así voy al concierto de Los punsetes, Nudozurdo y Triángulo de amor bizarro.

Tonterías.

sábado, 7 de marzo de 2009

Algunas ideas... en El confidencial

La literatura debe reinventarse constantemente, como Osiris, divinidad solar que moría cada día para renacer al siguiente. De igual modo, la novela lleva muriéndose más de un siglo, pero reaparece constantemente con formas nuevas, de tal modo que debería incluirse en su definición su carácter de ave fénix. Aunque, en realidad, la novela, la literatura en general, goza de buena salud; es la teoría la que, no pudiendo seguirla, la declara muerta y al fin debe reconocer que está viva y debe reconstruir sus doctrinas con los nuevos materiales: tarde, porque la novela, la literatura, ya ha mudado y viste plumajes nuevos.

En el guardapolvo de Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder, nuevo trabajo de Alberto Olmos -de quien ya hemos reseñado aquí Trenes hacia Tokio, El talento de los demás y Tatami-, aparece una bomba a punto de explotar (simula el mensaje de error de un Macintosh). Esa bomba es la que golpea a la teoría, que tendrá que enviar a sus TEDAX a desactivar este engendro que no se sabe si es literatura, ni quién es su autor; no es identificable la trama, ni el estilo. De lo que es la novela tradicional sólo podemos reconocer la existencia de unos personajes que, de todos modos, no tienen más relación entre sí que el medio donde publican sus textos, internet. Porque Alberto Olmos ha compuesto una novela de la que sólo ha escrito la Nota y los Créditos, y el material narrativo lo ha copypasteado de internet.

¿Quién es el autor? (Alberto Olmos respondió a esa pregunta solicitando una foto de grupo). Autores son todos, y el resultado es común. No se puede, como en un libro de cuentos colectivo, desgajar a uno de los autores y evaluarlo de manera independiente. La autoría de Olmos ha consistido en un entretejer textos que no son propios para componer un fresco coral –con la técnica evidente del collage- que es casi una novela-río, si bien internet es más un océano (pero hasta los océanos tienen sus ríos), donde el curso central es el ordenador de Olmos, en donde confluyen los diversos arroyos y corrientes. De algún modo es una actualización de La colmena, con una serie de personajes que discurren en paralelo, sin llegar ahora a rozarse.

Olmos ha concebido la obra “del texto a la textura”: lo que ha buscado es dotar de textura web a las historias de los personajes Eritrea, Supercrisis, Jeepster o el propio Olmos, que son personajes porque su existencia es digital y, ahora, de papel -Olmos entra en la novela a través de los correos electrónicos de su amigo Héctor-. Aportan texturas los textos robóticos, el spam, la nube de tags que copia o la encuesta de la bitácora Moleskine literario. Así pues lo relevante de esta novela no es el estilo, aunque no es indefinible, sino la textura y la estructura. Una estructura que obedece, como confiesa el editor en la Nota, a una “sana anarquía” y a su “curiosidad emocional” -no es difícil reconocer las semejanzas entre la amargura de Eritrea y la del protagonista innominado de A bordo del naufragio, la primera novela de Olmos-. El material lo ha ordenado (su “confesión de cookies”) partiendo de su propio blog, Hikikomori, y progresando “en círculos concéntricos”, como un DJ, inspirándose en el trabajo musical de The Avalanches, grupo australiano que compuso en 2000 el disco Since I Left You a partir de samples de muy diversos artistas (estrategia que copió luego Craig Armstrong para la banda sonora de Moulin Rouge).

Son textos provocadores, de una rebeldía a la antigua usanza, la que tatuaba con espray el desasosiego existencial o el rechazo profundo a las convenciones políticas y sociales en las paredes de la ciudad antes de los ridículos grafos. Es rabia desatada, que “es lo que promueve internet”. Es literatura en un estadio adánico, original (y por tanto es auténtica, no mera imitación del hipertexto). Muchos de estos materiales son los que, tradicionalmente, el escritor reelabora luego para dar lugar al relato común. Aquí quedan expuestas sus entrañas, como un Centro Pompidou literario. Son textos que obedecen a la necesidad íntima de expresión, la que siempre ha impelido a los escritores. Y de ese modo enlazan con la tradición.

¿Es literatura? Algunos ejemplos del libro lo son claramente, o tienen antecedentes claros en el diario, la columna periodística, el relato tradicional o la poesía. Otros, como los tweets o los SMS, quizá están más alejados de lo que comúnmente se entiende por literatura. Es el conjunto lo que resulta ser decididamente literario; pues no siempre el material que compone la obra literaria lo es, y sin embargo no cabe duda del carácter del producto final. Aquí es difícil desentrañar lo referencial, lo puramente literario, sin que importe realmente eso: “Lo literario está en el papel donde se imprime”. Lo que queda a quien lea Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder es que en internet puede encontrar literatura valiosa; aunque, de momento, el papel sigue dando prestigio (homologando, según Constantino Bértolo, editor de Caballo de Troya). A ver cuánto dura eso.

LO MEJOR: que algunas de estas ideas no se van a perder.

LO PEOR: ¿no traiciona al espíritu de internet el hecho de fijar los textos en papel?

LINK

miércoles, 4 de marzo de 2009

Algunas ideas, en Calle20

El número de marzo de Calle20 dedica su sección Galeradas a Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder. Podéis verlo aquí: link.

Pondría el pantallazo, pero no sé subir pdfs al blog.

viernes, 27 de febrero de 2009

En las ciudades, de Hilario J. Rodríguez


«Imagina que estás viendo una película ambientada en Nueva York a finales del siglo XX. Una de las secuencias muestra a un matrimonio hablando de forma despreocupada. Son Tom Cruise y Nicole Kidman. Él de pronto asegura conocer a las mujeres, en general; y a ella ese comentario le molesta. “¿Te acuerdas del último verano en Cape Cod? Estábamos alojados en un hotel y desde la ventana de nuestra habitación podíamos ver las olas rompiendo sobre la arena de la playa. ¿Recuerdas que una de las noches, mientras cenábamos, había tres oficiales de marina sentados cerca de nosotros? Uno recibió un telegrama y tuvo que irse. Pero quizás no le prestase. Yo lo había visto antes, subiendo las escaleras esa misma mañana. Al cruzarme con él, me detuve unos instantes. Dos días después de la cena, Helena fue al cine con una amiga y nosotros hicimos el amor. Aunque luego comenzamos a hacer planes y yo me reía, sólo pensaba en el oficial, pensaba que si aquel hombre me hubiese pedido que me fuera con él una noche os habría abandonado a ti y a Helena sin dudarlo, una noche habría sido suficiente…” Ahora imagina que eres Tom Cruise y que acabas de escuchar cómo tu esposa te contaba todo lo anterior y que estás a punto de salir a la calle. Imagina si la ciudad que encontrarás es la misma de otras veces, Nueva York a finales del siglo XX, o es otra. Y recuerda que cuando abras este libro, seguramente encontrarás en él ciudades reales e imaginarias, ciudades que creías conocer y que ahora te resultarán extrañas, ciudades donde el cine se confunde con los viajes y las derivas, ciudades que estaban y ya no están.»

Pocas presentaciones mejores que ésta para En las ciudades, libro de inminente aparición, escrita para su contraportada por Hilario J. Rodríguez, colaborador de LITERARIAS, a partir de un pasaje del filme Eyes Wide Shut. Editado por la Filmoteca de Extremadura, el Festival Solidario de Cine Español de Cáceres y Notorius Ediciones, En las ciudades viene a engrosar la nómina de la ya, por fortuna, longeva colección “Versión Original”, iniciada allá por 1997 con el volumen de Ana Alonso Literatura y Cine:la relación entre la palabra y la imagen. Y lo hace proponiéndonos un sugestivo viaje por diversas ciudades que no sólo están hechas de asfalto y hormigón, historia y ficción, realidades y deseos, tinta y papel, fotogramas y celuloide… pues tales ciudades se componen, como tantas otras, de todo eso y mucho más.

De demostrárnoslo y hacernos partícipes de ello se encarga el importante grupo de autores de En las ciudades, que por orden alfabético son: Pilar Adón, Juan Bonilla, Jordi Cantavella, José María Conget, Óscar Esquivias, Esther García Llovet, José Luis García Martín, Cristina Grande, Manuel Hidalgo, Eduardo Jordá, José Luis de Juan, José María Latorre, Francesc Miralles, Alberto Olmos, Julio José Ordovás, Pilar Pedraza, el propio Hilario J. Rodríguez, Miguel Sanfeliu, Fernando Sanmartín, Care Santos, Lorenzo Silva, Francisco Solano y Nuria Vidal.

Fuente

viernes, 13 de febrero de 2009

Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder (nota del editor)

Finalmente, aprovechando que hoy ha salido el libro, copio y pego la Nota del editor que aparece al final de Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder, nota escrita por mí en calidad de antólogo y autor intelectual del proyecto.

Como puede verse, su redacción responde a un tiempo muy lejano: agosto de 2008.

El tiempo pasa y, a veces, las cosas también pasan.

Suceden.

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NOTA DEL EDITOR

Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder es una obra colectiva fruto de una impresión personal: en Internet hay mucho porno y mucha libertad, porque quizá la libertad es la pornografía del pensamiento. Esta impresión me llevó a soñar con un libro que recogiera un puñado de voces sin excesiva ambición literaria pero, quizá por eso, cargadas de honestidad. Lo literario, muchas veces, está en el papel donde se imprime.

En un principio, la idea apuntaba exclusivamente a los blogs, esos sites donde tantos y tantos aspirantes a escritor cuelgan sus creaciones para darles mayor difusión y batirse un poco con la opinión ajena. Sin embargo, analizados más en detenimiento, estos blogs netamente literarios me resultaron casi anti-internautas: no había mucha diferencia entre su contenido y el que, tradicionalmente, esperaba su oportunidad (en forma de manuscrito o mecanoscrito) en el cajón de un joven letraherido.

Primeramente, me di cuenta de que para realizar una novela a partir de Internet habría que privilegiar los textos que tuvieran más de documento que de literatura, y que la literatura que haríamos con ellos sería una literatura que no se sabe tal. Era más jugoso el testimonio del hoy (apelaciones a la tecnología y las nuevas formas de comunicación, jeremiadas y quejas sociales varias) que la calidad literaria (cuentos correctos inéditos hay muchos en la Red). Después, comprendí que antologar posts interesantes era demasiado simple, y que una obra que quisiera reflejar “lo que pasa en Internet” tenía que seguir las reglas del medio e incluir todo el paratexto con que habitualmente nos tropezamos al navegar: mails, spam, mensajería instantánea, avisos robóticos...

En esta novela, por tanto, hemos simulado navegar por Internet. Y para ello he recurrido a un gusto instintivo, caprichoso, secuencial a veces y otras arbitrario, en el que se mezclan piezas de blogs y sites que visito a menudo (este libro es, entre otras cosas, una confesión de cookies) con extractos de webs que, de no estar predispuesto a espigarlas, nunca hubiera sido capaz de localizar de nuevo.

Por ello, es interesante comentar que el trabajo de campo para poder armar este volumen había sido ya hecho, dada mi propia y habitual comparecencia en la Red, y que el mayor esfuerzo ha consistido en renunciar a la perfección estructural y lingüística en favor de una sana anarquía cuyo motor muy bien puede definirse como curiosidad emocional.

Después de esta nota incluyo los “créditos” de la novela. Quiero agradecer a los contribuidores principales (María García Abril, David Capón, Diana Nuño y Daniela Franco) su generosa y desinteresada colaboración. También reconocer las aportaciones no sólo autorales, sino sobre todo de localización de textos curiosos, realizadas por Cristina Gil y Luis Rubén León.

Finalmente, el editor de este libro, Constantino Bértolo, con su insólita despreocupación y fe ciega, me hace poder repetir lo que, en la película Ed Wood, le dice Orson Welles al chapucero cineasta sobre Ciudadano Kane: “Sólo en esa película tuve el control total”.

Alberto Olmos

Madrid, 29 de agosto de 2008

miércoles, 4 de febrero de 2009

Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder (contratapa)

Copio y pego la cuarta de cubierta, contratapa, lo de atrás de Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder .

Es un texto escrito por los responsables de Caballo de Troya, muy acertado debo decir.

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AVISO DE LECTURA

Esta, y las palabras son del que manda, no es una novela fragmentaria por mucho que lo parezca, del mismo modo que una orquesta sinfónica no es un botellón de violines ni un piano es un casting de teclas, notas y cuerdas. Tampoco es una suma de “ruidos” en busca de un brillante “sonido” narrativo. Es una novela, es decir un conflicto desarrollado a través de unos personajes, en un tiempo y un espacio, coral si se quiere, pero con un único argumento que se despliega en busca del destino perdido: cómo existir en medio del desierto, ya saben, aquello tan postmoderno de Rilke: “Quien oirá mi voz desde los órdenes angélicos” Y no se equivoquen: no se trata de autoayuda o de ayuda ajena. Aquí cada uno ha de tirar de sus propias orejas si quiere salir del pozo. Del silencio.

El narrador, que lo es aunque no haya escrito nada, caligrafía su voz propia con voces ajenas. Como un director de escena, las ubica en el momento y espacio adecuados y marca el ritmo de la réplica, de la indiferencia, del eco, del olvido y del eterno retorno del entorno. Con la red de Internet ha creado un tejido narrativo. Áspero y cálido. Incómodo si se quiere, pero hace frío y yo en su caso, mis hipócritas clientes, me lo pensaría muy mucho antes de despreciar lo que estamos ofreciendo. No diremos que es un libro necesario pero sí que estamos ante un libro “posible”.Lo que no es poco en tiempos donde lo posible parece haber sido desalojado por lo vendible. Que se venda o no ya depende de ustedes y ustedes dependen de sus posibilidades (económicas, informativas, ideológicas, gustativas o culturales). Hay sitio al fondo, pasen y lean.

viernes, 23 de enero de 2009

Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder (portada)


Ah, como veis no es la misma que aparece en las tiendas on line. Es un poco mi culpa, dado que esa portada no me gustó excesivamente y tuvieron el detalle de hacer una nueva. Esta me gusta más.

Otro detalle errado: el libro tiene 304 páginas, no 224, como figura en las tiendas on line.

Por lo demás, estoy muy contento con la edición.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Editorial Milésima


Te escribo este mail para recomendarte que visites el blog de la editorial Milésima (http://editorialmilesima.blogspot.com/). Desde ayer soy co-editor de la misma. Su carácter será literario. Este correo es, quizás, el primer cimiento de la misma. Pero para ello, nos es vital que en el departamento de lectura y corrección existan originales. El motivo de este correo es ese, que divulgues en la medida de tus posibilidades la dirección del blog entre tus conocidos escritores. Sin originales no hay edición.